Café entre sombras

Maridaje: David Guetta – Just One Last Time ft. Taped Rai

Me gustaría no sólo ser una huella más en tu cama, dijiste al besarme tiernamente la boca. Uno de esos besos que hacen que cierres los ojos involuntariamente, intuitivamente. Tardamos mucho tiempo decidiendo si quitarnos la ropa, nuestras manos eran cuidadosas con las caricias, tratando de no romper el momento que habíamos encontrado en los labios del otro.

Nos habíamos quedado solos en el restorán en Coyoacán. Todos nuestros amigos se habían ido a fiestas o a sus casas. Nuestra plática sobre historias pasadas, recuerdos de amores, recuento de cuerpos, nos dejó listos para una trufa de chocolate y dos cortados. Me besaste cuando expresé que todavía quería algo más dulce. Sin dudarlo bajaste tu mano a la altura de mi rodilla, aprovechando la cercanía de nuestros cuerpos y, mientras observabas con calma mis ojos, empezaste a subir la palma por mi pierna. Traté de imitar tu gesto, pero me encontré con la resistencia de tu mano. Tomaste mi brazo y lo colocaste en tu cabeza, obligando a mi boca a acercarse, mientras llegabas a bajar el cierre de mi pantalón.

El lugar se vaciaba, mientras pasábamos el tiempo en besos, juegos de manos, acercamientos inapropiados, en donde uno tenía la responsabilidad de observar si alguien se acercaba a la mesa, conservando un poco del pudor que íbamos a tratar de perder cuando llegáramos a mi cama.

Dudando aún un poco sobre nuestras acciones, aproveché cuando me estaba quitando los tenis para subir por tus piernas, ya desnudas, besándolas, lamiéndolas. Tu cuerpo trataba de escapar, pero tus manos jalaban mi cabeza hacia ti, buscaban el placer. Conforme fui subiendo, te recostaste sobre la cama, olvidándote de lo poco que nos conocíamos y lograste abandonar entre mis labios y mi lengua, entre tus movimientos de cadera y mis besos.

Ya estaba amaneciendo, habíamos dormido a ratos, esos momentos en donde uno se desvanece del esfuerzo, del cansancio, del placer. Vi tu espalda en la oscuridad, aún sin poder despertarme del todo, te vestiste y saliste, sin hacer ruido, sin besarme, sin despedirte, sin volver la espalda, lo único que dejaste fue la figura de tu cuerpo en mi colchón y la duda de si volvería a verte.

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